Pasando a diferentes experiencias vitales que pudieron afectar a Francisco de Goya ya más en su forma de ser, su forma de ver las experiencias y adentrarnos en su mente de una forma mas retrospectiva, nos adentramos en una experiencia vital diferente.
Goya es conocido por ser un artista excepcionalmente talentoso y ambicioso. Comenzó su carrera como pintor de retratos y, con el tiempo, se convirtió en el pintor de la corte bajo los reinados de Carlos III y Carlos IV. Respecto a su pareja, estuvo casado con Josefa Bayeu, hermana del pintor Francisco Bayeu, con la que tuvo varios hijos, convirtiéndose así la relación familiar en uno de los aspectos más importantes de su vida.
Goya enfrentó problemas de salud a lo largo de su vida. En 1792, a la edad de 46 años, sufrió una enfermedad grave que lo dejó sordo. Su sordera marcó un cambio significativo en su arte y en su vida personal. Esto hizo que desarrollara una actitud crítica y observadora, por lo que fue conocido por su actitud y su observación aguda de la sociedad de su tiempo. Su serie de grabados "Los Caprichos" y "Los Desastres de la Guerra" son ejemplos de su compromiso con la crítica social y política. Aunque pintó retratos de la familia real y de figuras de la corte, también expresó sus opiniones políticas de manera sutil y, a veces, subversiva, reflejando tanto elogios como críticas a la nobleza y la monarquía.
Después de sufrir la persecución política debido a sus simpatías liberales durante la ocupación napoleónica, Goya se exilió voluntariamente a Burdeos, Francia, en 1824, donde pasó los últimos años de su vida, lejos de su tierra natal.
La obra de Goya revela una complejidad emocional y artística. Desde retratos encantadores hasta visiones oscuras y surrealistas, abarcando una amplia gama de emociones y estilos.
Aunque la imagen precisa de la personalidad de Goya sigue siendo parcial debido a la falta de registros personales detallados, su obra y la historia de su vida sugieren a un individuo apasionado, observador y crítico de su entorno social y político. Su contribución al arte español es incalculable, y su legado sigue siendo objeto de estudio y admiración en la actualidad.

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