Nos encontramos ahora en un análisis de su actividad artística y el legado histórico-artístico que ha dejado a lo largo de su vida.
Goya comenzó su formación artística en Zaragoza, España, donde nació en 1746. Inicialmente, trabajó como aprendiz de José Luzán, un pintor local. Más tarde, se trasladó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Durante sus primeros años en Madrid, Goya ganó reconocimiento por sus retratos elegantes y halagadores de la alta sociedad. Estos retratos eran a menudo encargos de la nobleza y la aristocracia, y le brindaron éxito y prestigio.
Goya fue nombrado pintor de cámara por Carlos III en 1786 y luego por Carlos IV. Este puesto le dio acceso a la corte real y la oportunidad de retratar a la familia real y a figuras prominentes de la sociedad. Durante su etapa posterior, conocida como la época de las "Pinturas Negras", Goya pintó directamente en las paredes de su casa, la Quinta del Sordo. Estas pinturas eran sombrías y expresivas, explorando temas como la muerte, la locura y la violencia.
Después de la invasión napoleónica de España, Goya se volcó en sus obras hacia la representación de la guerra y la resistencia. Su obra más conocida de esta época es "Los Fusilamientos del 3 de mayo", que representa brutalmente la violencia de la ocupación francesa.
Después de la restauración del absolutismo en España, Goya se exilió voluntariamente a Burdeos, Francia, en 1824. Pasó sus últimos años allí y continuó pintando hasta su muerte en 1828.
La actividad artística de Goya es notable por su diversidad y evolución a lo largo de su vida. Desde retratos elegantes hasta grabados satíricos y pinturas sombrías, Goya exploró una amplia gama de temas y estilos, dejando una marca duradera en la historia del arte. Su habilidad para capturar la complejidad de la condición humana y su audacia al abordar cuestiones sociales y políticas han consolidado su posición como uno de los grandes maestros del arte.

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